Brechas digitales: un desafío pendiente en Chile

Brechas digitales: un desafío pendiente en Chile

03 Noviembre 2020
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Claudio Anabalón, director de Asuntos Públicos y Relaciones Institucionales Entel.

La crisis sanitaria que ha afectado a Chile y el mundo durante este año, ha generado una serie de consecuencias a nivel social y económico a las que es imposible quedar indiferentes. Nos ha obligado a cambiar nuestra rutina, nuestros hábitos y también a reformular nuestras prioridades.

Esta contingencia ha impulsado a los distintos actores del sector tecnología y telecomunicaciones a fortalecer nuestro compromiso con el desafío de reducir la brecha digital que aún tenemos en Chile, la que se ha hecho aún más evidente durante estos meses en los que todas las personas hemos tenido que volcar nuestra vida a un formato digital.

La realidad es que el acceso a Internet ya es considerado por muchos como la nueva forma de exclusión social de este siglo. Prueba de ello es que el 87% de los habitantes de países desarrollados usan Internet, mientras que, en países menos avanzados, solo el 19% de sus habitantes está online. En Chile, en tanto, el 44% de los hogares del país aún no tiene conexión fija a Internet en el hogar, lo que equivale a 1.495 localidades sin conectividad, y hay 55 comunas con conectividad inferior a 1%, según la Subsecretaría de Telecomunicaciones.

Esta crisis además ha evidenciado que la brecha digital no es solamente de acceso a Internet, sino que también tiene que ver con contar con dispositivos que permitan esta conexión y con las habilidades para hacer uso de ellos. Por ejemplo, para un adulto mayor la brecha digital es la distancia con la tecnología, para un profesor y un alumno en marzo 2020 era adaptarse a las clases en línea, y para un trabajador habituarse al teletrabajo. Así, hemos visto que hay diferentes necesidades para cerrar las distintas brechas que permitan que todos y todas podamos sacarle provecho a las infinitas oportunidades que nos ofrece internet.

Hoy, más que nunca, hemos tomado conciencia como sociedad de que la tecnología es una herramienta fundamental para la vida de las personas. No solo acerca un sinfín de opciones para el entretenimiento, nos permite realizar trámites en línea, provee acceso democratico a la información, optimiza sistemas de servicio, ayuda a desarrollar emprendimientos y generar nuevas formas de educación o trabajos remotos. Internet nos permite seguir unidos y conectados, al tiempo que ayuda a mejorar la calidad de vida.

Hoy como nunca, la tecnología nos ha permitido seguir trabajando desde casa, estudiar a distancia, y permanecer comunicados con nuestros seres queridos. Si hay lecciones que nos quedarán de esta contingencia, es que estas valiosas herramientas deben estar disponibles para todos.

Es una tarea importante, que no podemos realizar en solitario, sino que mediante esfuerzos colectivos. Nosotros como empresa de telecomunicaciones hemos seguido trabajando fuertemente para asegurar el estado de la red, y hemos aportado con conectividad para que más de 7 mil estudiantes puedan seguir con sus clases en línea, 700 pacientes hospitalizados sigan comunicados con sus familias, y 80.000 adultos mayores tengan conectividad a través de un dispositivo entregado por Fundación Conecta Mayor.  La colaboración público-privada sin duda es el camino para enfrentar la reducción de las brechas digitales que aún tenemos en Chile. Es claro que esta contingencia tendrá efectos definitivos en nuestros hábitos, lo que genera también importantes oportunidades para el país. Así, este nuevo cambio de paradigma es una invitación a adaptarnos, a innovar y a fortalecer un ecosistema donde todos los grupos sociales y etarios requieren estar conectados.

La crisis sanitaria que ha afectado a Chile y el mundo durante este año, ha generado una serie de consecuencias a nivel social y económico a las que es imposible quedar indiferentes. Nos ha obligado a cambiar nuestra rutina, nuestros hábitos y también a reformular nuestras prioridades.

 

Esta contingencia ha impulsado a los distintos actores del sector tecnología y telecomunicaciones a fortalecer nuestro compromiso con el desafío de reducir la brecha digital que aún tenemos en Chile, la que se ha hecho aún más evidente durante estos meses en los que todas las personas hemos tenido que volcar nuestra vida a un formato digital.

 

La realidad es que el acceso a Internet ya es considerado por muchos como la nueva forma de exclusión social de este siglo. Prueba de ello es que el 87% de los habitantes de países desarrollados usan Internet, mientras que, en países menos avanzados, solo el 19% de sus habitantes está online. En Chile, en tanto, el 44% de los hogares del país aún no tiene conexión fija a Internet en el hogar, lo que equivale a 1.495 localidades sin conectividad, y hay 55 comunas con conectividad inferior a 1%, según la Subsecretaría de Telecomunicaciones.

 

Esta crisis además ha evidenciado que la brecha digital no es solamente de acceso a Internet, sino que también tiene que ver con contar con dispositivos que permitan esta conexión y con las habilidades para hacer uso de ellos. Por ejemplo, para un adulto mayor la brecha digital es la distancia con la tecnología, para un profesor y un alumno en marzo 2020 era adaptarse a las clases en línea, y para un trabajador habituarse al teletrabajo. Así, hemos visto que hay diferentes necesidades para cerrar las distintas brechas que permitan que todos y todas podamos sacarle provecho a las infinitas oportunidades que nos ofrece internet.

 

Hoy, más que nunca, hemos tomado conciencia como sociedad de que la tecnología es una herramienta fundamental para la vida de las personas. No solo acerca un sinfín de opciones para el entretenimiento, nos permite realizar trámites en línea, provee acceso democratico a la información, optimiza sistemas de servicio, ayuda a desarrollar emprendimientos y generar nuevas formas de educación o trabajos remotos. Internet nos permite seguir unidos y conectados, al tiempo que ayuda a mejorar la calidad de vida.

 

Hoy como nunca, la tecnología nos ha permitido seguir trabajando desde casa, estudiar a distancia, y permanecer comunicados con nuestros seres queridos. Si hay lecciones que nos quedarán de esta contingencia, es que estas valiosas herramientas deben estar disponibles para todos.

Es una tarea importante, que no podemos realizar en solitario, sino que mediante esfuerzos colectivos. Nosotros como empresa de telecomunicaciones hemos seguido trabajando fuertemente para asegurar el estado de la red, y hemos aportado con conectividad para que más de 7 mil estudiantes puedan seguir con sus clases en línea, 700 pacientes hospitalizados sigan comunicados con sus familias, y 80.000 adultos mayores tengan conectividad a través de un dispositivo entregado por Fundación Conecta Mayor.  La colaboración público-privada sin duda es el camino para enfrentar la reducción de las brechas digitales que aún tenemos en Chile. Es claro que esta contingencia tendrá efectos definitivos en nuestros hábitos, lo que genera también importantes oportunidades para el país. Así, este nuevo cambio de paradigma es una invitación a adaptarnos, a innovar y a fortalecer un ecosistema donde todos los grupos sociales y etarios requieren estar conectados.

La crisis sanitaria que ha afectado a Chile y el mundo durante este año, ha generado una serie de consecuencias a nivel social y económico a las que es imposible quedar indiferentes. Nos ha obligado a cambiar nuestra rutina, nuestros hábitos y también a reformular nuestras prioridades.

 

Esta contingencia ha impulsado a los distintos actores del sector tecnología y telecomunicaciones a fortalecer nuestro compromiso con el desafío de reducir la brecha digital que aún tenemos en Chile, la que se ha hecho aún más evidente durante estos meses en los que todas las personas hemos tenido que volcar nuestra vida a un formato digital.

 

La realidad es que el acceso a Internet ya es considerado por muchos como la nueva forma de exclusión social de este siglo. Prueba de ello es que el 87% de los habitantes de países desarrollados usan Internet, mientras que, en países menos avanzados, solo el 19% de sus habitantes está online. En Chile, en tanto, el 44% de los hogares del país aún no tiene conexión fija a Internet en el hogar, lo que equivale a 1.495 localidades sin conectividad, y hay 55 comunas con conectividad inferior a 1%, según la Subsecretaría de Telecomunicaciones.

 

Esta crisis además ha evidenciado que la brecha digital no es solamente de acceso a Internet, sino que también tiene que ver con contar con dispositivos que permitan esta conexión y con las habilidades para hacer uso de ellos. Por ejemplo, para un adulto mayor la brecha digital es la distancia con la tecnología, para un profesor y un alumno en marzo 2020 era adaptarse a las clases en línea, y para un trabajador habituarse al teletrabajo. Así, hemos visto que hay diferentes necesidades para cerrar las distintas brechas que permitan que todos y todas podamos sacarle provecho a las infinitas oportunidades que nos ofrece internet.

 

Hoy, más que nunca, hemos tomado conciencia como sociedad de que la tecnología es una herramienta fundamental para la vida de las personas. No solo acerca un sinfín de opciones para el entretenimiento, nos permite realizar trámites en línea, provee acceso democratico a la información, optimiza sistemas de servicio, ayuda a desarrollar emprendimientos y generar nuevas formas de educación o trabajos remotos. Internet nos permite seguir unidos y conectados, al tiempo que ayuda a mejorar la calidad de vida.

 

Hoy como nunca, la tecnología nos ha permitido seguir trabajando desde casa, estudiar a distancia, y permanecer comunicados con nuestros seres queridos. Si hay lecciones que nos quedarán de esta contingencia, es que estas valiosas herramientas deben estar disponibles para todos.

Es una tarea importante, que no podemos realizar en solitario, sino que mediante esfuerzos colectivos. Nosotros como empresa de telecomunicaciones hemos seguido trabajando fuertemente para asegurar el estado de la red, y hemos aportado con conectividad para que más de 7 mil estudiantes puedan seguir con sus clases en línea, 700 pacientes hospitalizados sigan comunicados con sus familias, y 80.000 adultos mayores tengan conectividad a través de un dispositivo entregado por Fundación Conecta Mayor.  La colaboración público-privada sin duda es el camino para enfrentar la reducción de las brechas digitales que aún tenemos en Chile. Es claro que esta contingencia tendrá efectos definitivos en nuestros hábitos, lo que genera también importantes oportunidades para el país. Así, este nuevo cambio de paradigma es una invitación a adaptarnos, a innovar y a fortalecer un ecosistema donde todos los grupos sociales y etarios requieren estar conectados.

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