Aysén no tiene precio, tiene valor

Aysén no tiene precio, tiene valor

31 Mayo 2013

El tema de HidroAysén es mucho más que salvar bosques y ríos en una región de gran valor medio ambiental, que fundamenta su proyección social, económica y cultural en su calidad medio ambiental.

Andrés Gillmore >
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Por Andrés Gillmore, Secretario y vocero de Corporación Costa Carrera-Cuenca del Baker-Aysén

El poeta Nicanor Parra a pesar de ser un hombre que no se introduce mucho en política, siempre es muy asertivo cuando habla y expone sus ideas desde su intelectualidad. Sus frases de anti poeta reflejan la verdad verdadera de un Chile del futuro y que va en vías de ser el objetivo de la nueva forma del hacer, con una frase que representa la metodología de lo que se ha venido haciendo en Chile en materia de desarrollo y que nos han presentado como un modelo adecuado de desarrollo, que es inaceptable en el Chile de hoy y la frase refleja una ecuación utilizada por décadas, por aquellos que nos han hecho creer que “vamos bien y mañana mejor”.

“Si hay dos panes, yo como dos, tu no te comes ninguno, entonces el promedio es 1”. Esa realidad no puede seguir sucediendo en la sociedad chilena y debemos de una manera u otra dar la vuelta de página y transformar esa frase, en” tenemos 2 dos panes, cada uno come 1, entonces ahora si el promedio es 1.

Cuando pensamos que hemos superado ciertos procesos, que avanzamos en materia de conciencia social, que ya tenemos la capacidad de entender la diferencia entre crecimiento y desarrollo y que el debate ha subido de tono, que por fin nos introducimos en un sendero real hacia el cambio que necesitamos. 

El pre candidato a la presidencia de la república, Pablo Longueira expresa públicamente “que aunque la gente se movilice HidroAysén esta aprobado”, “Que de no construirse HidroAysén seria llenar Chile de termo eléctricas”, demuestran que algo aun no anda bien, que las presiones indebidas no han parado por parte de la transnacional para lograr su objetivo y que la extraña relación de los políticos con las transnacionales es a lo menos oscura y debe transparentarse si queremos de verdad salir adelante. Entendiendo que el señor Longueira realiza sus declaraciones totalmente fuera de contexto y sin ninguna justificación, que más que un comunicado, es una señal, un guiño de ojo hacía HidroAysén, que quiere señales ante la desesperación de ver que de alguna manera su proyecto ya no es viable en el Chile de hoy.

El entre líneas de tales declaraciones son fuertes, dejando en la opinión pública y sobre todo en Aysén un sabor amargo difícil de aceptar, que al parecer la revisión que debe hacer el Consejo de Ministros de los recursos de protección al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de HidroAysén, es un mero tramite, que lo harán estratégicamente a finales del mandato para no sufrir perdidas electorales, luego de las elecciones presidenciales de noviembre y se lo dejaran de regalo al próximo gobierno y de paso destruirán la región de Aysén.

Como es lógico escucharlas prenden las alarmas de todos aquellos que queremos que se respeten los procesos y que se reconozca que HidroAysén ha presentado un estudio de impacto ambiental deficiente y poco profesional. Si se construyera de manera tan poco prolija las 5 represas, seria sin duda la destrucción de una región que se merece respeto y consideración, porque Aysén no tiene precio, tiene valor y eso debe considerarse. HidroAysén a pesar de su intenso lobby y de todo su plan estratégico de intervención, implementado durante dos gobiernos, aun no posee todos los derechos de agua que se necesitan para intervenir los ríos Baker y Pascua en la cuenca del Baker.

Los derechos de aguas que posee HidroAysén en la actualidad, no le son suficientes para su propósito. En el año 2007 la transnacional se vio en la obligación de solicitar nuevas solicitudes de aguas en los ríos Baker y Pascua para llevar adelante el proyecto y les fueron denegadas. El gobierno de Sebastián Piñera en forma arbitraria, apenas entro en la Moneda, les entrego esos derechos. Pero la contraloría General de la república sorprendió a todos en el actual gobierno, revocando la decisión en el año 2011, por considerarla inconstitucional y fuera de propósito.

La convención de Washington en materias medio ambientales es clara en estos temas. No permite bajo ninguna condición, la intervención de territorios habitados por proyectos invasivos, que destruyan la calidad de vida de los pobladores y que además, no se hagan cargo de los efectos nocivos de las intervenciones, que destruyen la cultura, el trabajo, la calidad de vida y la salud de sus habitantes y que no trabajen la variable social en sus proyectos de cualquier índole.

HidroAysén confiada en sus estrechas relaciones con algunos congresistas y con el mismo gobierno, no dudan en apostar sus fichas en esta relación, dejando de solicitar los permisos y las concesiones para concretar el proyecto. Esperando que cuando llegue el momento el gobierno le dejara las vías libres, con esa fundamentación no han tramitado ninguna de las autorizaciones en la Dirección de Obras Hidráulicas para los trabajos de intervención de los ríos y no han solicitado los permisos en la Superintendencia de electricidad y Combustibles, por las concesiones de las servidumbres eléctricas.

La Subsecretaria de las Fuerzas Armadas informó hace muy poco, que la transnacional no ha tramitado ninguno de los permisos de construcción de los muelles que necesitan. Sin mencionar el problema del tendido eléctrico de 2400 kilómetros hasta el norte de Chile.Estudios que están congelados por decisión del propio socio chileno Colbún, que no quiere avanzar invirtiendo en los EIA respectivos, hasta que no obtengan un consenso total con el gobierno y obtener las garantías de que será aprobado y que la inversión no se perderá.

Lo que tiene que entender la opinión pública, que el tema de HidroAysén es mucho más que salvar bosques y ríos en una región de gran valor medio ambiental, que fundamenta su proyección social, económica y cultural en su calidad medio ambiental. Revisar la intención de la transnacional, es marcar un precedente importante de como queremos que se proyecten y se construyan todos los proyectos energéticos en Chile de aquí en adelante.

Que cueste lo que les cueste a las transnacionales, los proyectos deben reunir las condiciones necesarias para ser construidos de buena manera, para ser desarrollados en forma profesional, con las tecnologías adecuadas y con estudios de impactos ambientales que sean verdaderos y no mentirosos.

Hoy no existen las garantías necesarias con EIA que dejan mucho que desear, sobre todo considerando que las mismas transnacionales financian las universidades, que son las que finalmente son contratadas par desarrollar los estudios de impactos ambientales, que luego son evaluados por el gobierno.