Pandemia: Ya son seis comunas de la región en fase dos

07 Octubre 2020

La medida que está en vigencia desde el fin de semana pasado podría ser de retroceso, pero también el inicio de una nueva oportunidad para comenzar a reinventarnos y para mirar la vida de otras perspectivas.

Diego Inzunza >
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Si bien puede resultar un poco desmotivador leer los titulares de los últimos días en torno al covid-19, es importante ser resilientes y ver que no hay más opción que quedarnos en casa, para salir juntos de esta situación. “Valdivia y 3 comunas más retroceden a Transición por alza en COVID-19”, ese fue el titular de El Naveghable, que a inicios de mes nos adelantaba lo que ocurrió este fin de semana pasado.

Largas filas en los supermercados y otros servicios de necesidad básica, y otros no tan básicos, nos permitían anteceder lo que significaría estar “encerrados” un fin de semana completo en casa, claro, exceptuando a quienes lograron acceder a salvoconductos para poder escaparse un par de horas. Pero bueno, qué caótico puede resultar el estar sentenciados a mantenernos en casa un par de días enteros con nosotros mismos. Pareciera que resulta más difícil el encontrarnos, que realizar tediosos trámites, estar trabajando o siendo esclavos de la pantalla, ya sea por motivos de trabajo o mero ocio.

Lo que tanto anhelábamos antes de la pandemia, se nos hizo realidad. El tener aunque sea un día para nosotros. Ahora tenemos la posibilidad de no sólo tener un día, sino que los viernes desde las 23:00 hasta los lunes a las 5:00, y por si fuera poco, esta misma oferta incluye festivos. ¡Pero qué ofertón! Lástima que la costumbre de no ser dueños de nuestro tiempo se hizo una costumbre.

Es por esto que es una nueva oportunidad para hacernos cargo de cada minuto y hacer con él lo que queramos. Es una chance para volver a encontrarnos con nosotros, a conocernos en mayor profundidad, de aceptarnos, de querernos con nuestros pros y contras, y amarnos como un todo. En estos días podemos darnos la oportunidad de dar pequeños pasos en torno a ciertas metas que alguna vez dijimos que haríamos, pero por distintos motivos sólo quedaron en lo onírico.

Hay que empezar de a poco, para no frustrarnos en el proceso, pero que impliquen cierta dificultad para poder llevarlas a cabo para que así sean motivadoras. Como ejemplo, se podría limpiar alguna habitación que se encuentre desordenada, reparar algunos muebles del hogar. O realizar algunas videollamadas y comunicarnos con alguien a quien extrañemos y producto del contexto actual no hayamos podido contactar. Si vivimos junto con otras personas, podemos tratar de realizar y/o crear actividades en conjunto, y mejorar nuestras relaciones interpersonales. Siempre y cuando el otro nos lo permita.

Es importante recordar que cada uno vivencia de distinta forma esta experiencia, y que pudiesen querer estar solos por un tiempo, en ese sentido, hay que respetar la opinión de cada uno de los integrantes de lo que llamamos hogar, partiendo desde los más pequeños hasta adultos con mayor “experiencia”.

Bueno, la invitación ya está hecha ¿Qué esperas para aprovechar esta instancia de volver a comenzar y actuar, de ir cerrando procesos o de iniciar otros? Todo depende de nosotros, hay que aportar con un granito de arena día a día, para pronto tener nuestra playa y hacer castillos de arena o recostarnos sobre ella a descansar.