Financiamiento Cultural: ¡Abran paso a la autogestión!

Financiamiento Cultural: ¡Abran paso a la autogestión!

16 Septiembre 2020

El sector cultura mira con deseo un cambio de paradigma que acoja la cooperación y la colectividad como un camino conjunto. No podemos marginarnos del diálogo y la construcción social y política de una nación.

Gabriela Arroyo >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Invitado

No es necesario volver a repetir y ahondar sobre el precario contexto laboral y el ya normalizado olvido respecto a los derechos sociales de los y las trabajadoras y trabajadores de las artes, la cultura y el patrimonio en nuestro país.

Un saco de frustración que arrastramos históricamente y que aparece en plena crisis humanitaria, como un lamento o grito de quienes muchas veces hemos obviado estas circunstancias dadas. A modo de resumen, alimentarse, tener un techo, salud y cumplir con el pagos de cuentas básicas, dependen de la voluntad de nuestros propios pares o de la esperada gestión de nuestros representantes.

Lo notable está en que muchos y muchas hace bastante tiempo dejaron de esperar y han decidido autogestionar sus proyectos laborales. El sector cultura nuevamente se levanta desde esta lógica y mira con deseo un cambio de paradigma que acoja la cooperación y la colectividad como un camino conjunto.

Plataformas, festivales, clases, charlas, talleres son algunos de los nuevos proyectos colectivos donde la autogestión aparece nuevamente como un destino consecuente de producción artística y cultural en nuestra región. La pregunta recae finalmente en cómo hacemos que este equilibrio precario, logre influir de manera certera en una política de Estado. ¿Queremos participar de este cambio?

Entre el hastío y la falta de esperanza, debemos promover una mirada integradora que exija la presencia de voces que demandan atención por parte de las instituciones. Ese saco de frustraciones deberá repartirse y ser acogido también por nuestros representantes. La distribución y decisión financiera -o el enfoque y puesta en valor de actividades y programas de un territorio- no puede estar al arbitrio de las autoridades, sino que debe ser política y derecho de Estado para y con sus ciudadanos y ciudadanas.

Ante una posibilidad histórica de participación en un proceso constituyente, la autogestión versus la institucionalidad tensan y aproximan una reflexión lógica. El sector cultural, tanto en nuestra región como a nivel nacional, no puede marginarse del diálogo y la construcción social y política de una nación. Exigir que el camino se abra a un modelo adecuado a nuestra realidad y necesidades es el paso mínimo para comenzar este necesario y urgente cambio.