Lectura desde la desigualdad territorial en Chile: “Reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad”

Lectura desde la desigualdad territorial en Chile: “Reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad”

09 Septiembre 2020

El Papa Francisco fue muy claro e iluminador en sus mensajes en el primer semestre en pleno auge del Covid-19 que fueron compilados en el libro “La vida después de la pandemia”. Hay en sus palabras un triángulo de interpelación-acción-transformación.

Esteban Valenzu... >
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En el texto, interpela contra el “peor virus que es el egoísmo” de la globalización indiferente de quienes detentan el poder económico, como ha ocurrido en Chile en que no hubo tributación especial de las grandes riquezas y empresas para enfrentar la crisis debiendo incluso el Congreso que apelar a los ahorros previsionales para aliviar familias. Felicita a los movimientos populares que reclaman derechos y no aceptan migajas. Reclama privilegiar las personas por sobre la economía o se cometerá “genocidio virósico”.

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Asimismo llama a la acción y a dar testimonio siendo todos uno como el “ejército invisible de la solidaridad” siguiendo el testimonio de las mujeres que nunca huyeron como los apósteles en el calvario de Jesús y siempre cuidaron y acompañaron. En todos los territorios de Chile ha sido ejemplar la acción municipal y de las organizaciones sociales y vecinos que hacen el milagro de multiplicar los peces y los panes con una red de ollas comunes que no se veía desde la grave recesión de 1982-1983.

El Papa Francisco pide transformación desde una “conversión ecológica” para un cambio civilizatorio en el repensarse, regenerarse hacia el buen vivir, el cuidado de la Casa Común, el reconocer que no somos autosuficientes.

En Chile la raíz de la desigualdad territorial que afecta de raíz la salud ha quedado patente en los datos duros de esta pandemia:

Las comunas de mayor contagio y mortandad son las comunas populares de Santiago que tienen en común: alta pobreza, precarias viviendas, hacinamiento, bajísimo metraje de áreas verdes, ingresos municipales anuales por personas en torno a 100 mil pesos versus el millón de pesos en las comunas del Barrio Alto con las menores tasas de mortalidad.

En esa línea, las comunas mineras han tenido un alto contagio en el norte: Calama y Antofagasta, en la zona central: Rancagua y Machalí, porque se optó por no detener las faenas como sí lo hicieron muchos países con sus industrias estratégicas y que después las reabrieron con medidas eficientes de testeo. Aquí primó la industria por sobre las personas.

Las comunas rurales, zonas indígenas y ciudades intermedias enfrentaron mejor la pandemia por la proximidad de los municipios, la solidaridad entre vecinos y comunidades, el mayor distanciamiento social, las redes locales de alimentación. Sin embargo, han tenido rezago en la educación digital para sus hijos e hijas, por la enorme brecha de conectividad en los hogares sobre todo en la costa del centro sur de con tasas del 50% versus el 100% de zonas pudientes y urbanas de Chile.

Los necesarios cambios estructurales en equidad aquí y ahora, con viraje a economía verde post pandemia:

Los países más igualitarios del mundo con gobiernos socialcristianos, socialdemócratas o liberales cohesivos, tienen en común una mayor tributación, alta descentralización, sistemas de ecualización en los ingresos subnacionales per cápita y los fondos de convergencia estructural que aseguran solidaridad y no migajas.

Chile sigue resistiendo una ley de rentas regionales y los municipios tienen diferencias de ingresos percápita de uno a diez. España combina algunos tributos locales, pero el grueso de los ingresos regionales (autonomías) locales equitativos para cumplir los servicios, la sanidad, la salud y apoyo a la economía local, se basa en la coparticipación con equidad en los impuestos nacionales a la renta y las ventas. Una propuesta mixta en ese sentido hizo para Chile la Comisión Presidencial para la Descentralización 2014 en forma unánime, pero no ha sido enviado al Congreso proyecto alguno.

La conversión ecológica y el mundo después de la Pandemia “suprimiendo para siempre las palabras indiferencia, egoísmo, división y olvido”, implican mayor tributación, menos corrupción y privilegios de los dueños del poder político y económico.

“Dios nunca muere” y nos llama a ser “un pueblo que camina unido” buscando los acuerdos para una economía más austera, con mayor policentralidad, con cuidado ambiental integral, para tener recursos para los vulnerables, con capacidad de convertir en estructuras la solidaridad maravillosa que emergió desde la sociedad: “Bajar para hacer el cambio civilizatorio”.