Visión Patagonia: Jorge Coulon
De fin de mundo a centro neurálgico: el siglo XXI y sus desafíos nos invitan a repensar la Patagonia y sus oportunidades, promesas, identidad. Esto es Visión Patagonia, un proyecto de Fundación Avina y Red Mi Voz.
Jorge Coulun, destacado músico fundador del grupo Inti-Illimani, quien participó del disco “Voces por la Patagonia”, nos entregó su visión sobre el presente y futuro de la Patagonia.
A tu juicio, ¿cuál es el rol que cumple la Patagonia hoy en Chile y en el mundo?
Me resulta más fácil decir cuál es el rol que debería cumplir, puesto que sin duda la Patagonia chilena es una realidad que se ha mantenido relativamente intocada sólo por su lejanía y los costos que significa intervenirla y no por alguna mínima política de protección o visión de futuro en cuanto a un desarrollo razonable y sustentable. Actualmente es una reserva de caza de los negociantes que nos gobiernan desde hace casi cuarenta años.
Debería ser todo lo contrario, un lugar protegido cuyo desarrollo futuro cumpla con parámetros que salven su carácter de reserva de vida. La verdadera riqueza para la Patagonia y sus habitantes actuales y futuros está en su conservación y en la planificación de un futuro que la salve de la depredación brutal que ya otros territorios del mundo han sufrido y cuyos resultados conocemos.
No hablo de cerrarla, hablo de inventar en ella una posibilidad distinta de convivencia de los seres humanos entre si y con la naturaleza.
¿Cuál es tu visión de la Patagonia a nivel global en los próximos 20 años?
Yo veo con mucha preocupación el destino de ese patrimonio de Chile y la humanidad. Incluso temo tentaciones de una ocupación militar por parte de potencias extranjeras, es demasiada su riqueza en bienes que en el mundo comienzan a escasear (vastos territorios, abundancia de agua dulce, etc).
Chile tiene una política negligente y miope con sus territorios extremos. Si la hipótesis más catastrófica no se verifica (pérdida por parte de Chile de ese territorio) veo una más o menos lenta, según las riquezas a depredar, explotación de sus riquezas en beneficio de un centralismo que se ha convertido en un tumor que crece descontroladamante.
Por último lo que quisiera. Podría ser que en los próximos veinte años reaccionemos y con un gran movimiento ciudadano libremos a la Patagonia (y a Chile) de la avidez sin límites del sistema económico que nos domina. Que tengamos gobiernos que gobiernen en beneficio del país y no de los grupos económicos nacionales y transnacionales… en fin que fuéramos capaces de operar el milagro… Pero hay que empezar hoy día mismo. Bien lo dice el tango “…que veinte años no es nada” o sea pasan rápido, pero veinte años son más que suficientes para cambiar la geografía física y humana de un país al ritmo voraz que impone la lógica económica actual en que el único parámetro de crecimiento que parece importar es el PIB.
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