El origen del ser humano

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29 de Septiembre, 2011 12:09

El origen del ser humano.

La materia es voluntad humana que ha tomado forma.

 

   Hay quien dice que el cuerpo humano se de­sa­rrolló a través de los reinos vegetal y mine­ral, y que en la última fase procede del mono. Pocas personas hablan del pen­samiento de la Caída de los seres de luz que querían ser como Dios. La evolución, que en el Espíritu son ritmos y ciclos, sólo existe en los mundos espirituales de la Existencia pura divina, nuestro verdadero hogar, el origen de toda vida.

En el Reino de los Cielos esta evolución se lleva a cabo desde un átomo espiri­tual –comparable a una célula humana–, pa­san­do a través de los reinos mineral, vegetal y animal hasta llegar a las formas espirituales de los seres de la naturaleza, a partir de las cua­les se va desarrollando paulatinamente el cuerpo espiritual perfecto. Como el cuerpo es­piritual se va desarrollando a través de to­das las fuerzas de Dios, el ser espiritual per­fec­to lleva en sí y es la herencia universal, La Ley Absoluta. Con ello tiene comunicación con todas las fuer­zas cósmicas puras, porque ha surgido a par­tir de estas fuerzas, es decir se convirtió en una forma espiritual-divina en un proceso legítimo.

En el ser humano, el ser perfecto proviene de Dios. Pero está cargado por el pecado, y por eso es denominado alma. Así que nuestro cuerpo físico de ningún modo puede proceder del mono, aunque de cuando en cuando se pre­senten similitudes. Las similitudes se origi­na­ron con la programación de los seres de La Caída, luego con los seres humanos, pero nun­ca a través de los reinos de la naturaleza.

Los seres espirituales que querían ser como Dios y que con ello se convirtieron en seres de La Caída, crearon sus pensamientos de condensación como herencia personal. Querían ser señores y soberanos con reinos y subordinados propios, y asi crearon primero sus envolturas personales de cargas, es decir, se envolvieron con las energías nega­tivas de sus propios deseos, sentimientos y pensamientos.

El cuerpo espiritual de los seres de La Caída, en el transcurso de su descenso hasta con­ver­tir­se en seres humanos, estaba envuelto de di­verso modo. El principio era tal como sigue siendo válido actualmente para cada ser hu­mano: según cómo el ser de La Caída sentía, pen­saba y obraba, se ensombrecía y se con­den­saba. Según cómo el ser humano siente, pien­­sa, habla y obra, asi se marca.

En procesos desde el comienzo de La Caída, que para los seres humanos son inimagina­ble­mente largos, que se efectúan en ritmos y ciclos, se originó la condensación más dura, la materia. Cuando las envolturas del alma se volvie­ron cada vez más densas, se cristalizó la for­ma­ción del cuerpo físico.

La mujer, por medio del engendra­mien­to del hombre da a luz un cuerpo para un al­ma, que viniendo de ámbitos de sus­tan­cia más fina, encarna en La Tierra.  Así se da la posibilidad de que haya un circuito en que un alma viene y se marcha de La Tierra. En cada cuerpo hay un alma, que al nacer el cuer­po físico se introduce en éste, y que al morir, sale del mis­mo.

 

Del Libro: “Yo,yo,yo la araña en su telaraña“

 

Juan Lama Ortega

www.editorialvidauniversal.com

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