La Biblioteca del Bicentenario

Aún no se apagan los ecos del primer mensaje presidencial de Piñera. Le quedan tres.Por Augusto Sanhueza
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30 de Mayo, 2010 17:05
Esperemos que los próximos logren una aceptación similar y que sean tan optimistas como éste. Que si lo son, con resultados, lo más probable es que la coalición de partidos que lo sustenta tenga continuidad. Entonces, quienes dijimos que el país había cambiado durante los veinte años de los gobiernos de concertación y que los jefes, digo el liderazgo se estaba quedando atrás, volveríamos a tener razón. Y, así, los 220 mil votos que dieron el triunfo a Piñera es probable que sean más. Pero falta mucho todavía para aquello y el panorama puede ser otro.

En primer término depende de la forma cómo la concertación asuma la derrota y ,en consecuencia, de la autocrítica que se haga. Si ésta es light y se le da a la derrota una manito de gato solamente, que Dios la pille confesada. Hasta aquí no pasa nada, una mudez de hielo ha entumecido los labios de los jefes que hace poco nomás decían que “estábamos bien” (como estábamos) , ¿para qué cambiar? Quienes estaban” bien”,o “muy bien”,eran los jefes que durante veinte años se habían acomodado personalmente y disfrutado del poder a sus anchas. Pero, arriba, paulatinamente fueron desoyendo las voces que venían de abajo, intercambiando intereses ,dietas y cargos como si nada. Así se fueron repitiendo hasta la saciedad y esos 220 votos son la punta del iceberg de quienes decidieron gritar para ser oídos. Son la avanzada de la autocrítica que los jefes aún no quieren realizar, porque temen perder la cabeza. Es una autocrítica urgente que no debe demorar más en hacerse, pues el Chile concertacionista quiere respuestas y quien deba pagar la factura que la pague. Basta de esconder la cabeza y hacerse los lesos. Una autocrítica responsable, fuerte y dura, que haga claridad y señale rutas es lo que se reclama.

El presidente hizo lo suyo, un mensaje medido y pensado para dejar contento a todo el mundo. Equilibrado. Inteligente. Y donde le irá quitando banderas a la Concertación: “ la eliminación gradual del 7% impositivo de los jubilados, la escuela sindical, la reforma de las Isapres, el ingreso ético familiar, el voto voluntario” y el voto de los chilenos que viven en el extranjero, ¡ primarias, primarias abiertas donde los ciudadanos podamos elegir las ideas y los proyectos de los candidatos y no se nos impongan desde arriba, porque esto equivale a soluciones por arriba y problemas por abajo, una democracia débil y turnia!.

Un mensaje para el año que vivimos y para el próximo futuro, pues él sabe que el general invierno puede levantar reclamos a los cuales debe atender con prontitud y mucho, muchísimo sentido social. Para decirlo sin rodeos, debe tener lista una estrategia envolvente que vaya atacando en los distintos frentes donde el terremoto sembró inquietud y dejó la esperanza tiritando. Sabe, además, que requerirá del Chile concertacionista tanto para gobernar en paz como para cumplir con sus planes de gobierno.

Y es aquí donde observé una omisión, incómoda para una frase que él mismo repitió” la cultura es el alma de un pueblo”.Es verdad. Entonces, ¿qué pasa, que pasará, dónde está, donde estará la política cultural de su gobierno? Mientras digo esto, recuerdo el momento maravilloso que vivimos en Venezuela cuando se creó el CONAC, Consejo Nacional de la Cultura, cuyos frutos, por nombrar sólo uno: es el movimiento de las orquestas juveniles y cuyo mentor y director el maestro José Antonio Abreu ha visto su trabajo coronado de gloria y de prestigio en el mundo entero a través de la gran Orquesta Juvenil de Venezuela, aplaudida en distintas latitudes .Ejemplo que en algunos países, como el nuestro, está tratando de seguirse.

Al respecto, creo que en cultura este gobierno podría llevar a cabo justo ahora en el año del Bicentenario, un programa que publicara textos básicos sobre Chile, editados por la Presidencia de la República. Digo una biblioteca básica sobre Chile que cada hogar debería tener como cuestión elemental. Una biblioteca constituida por temas como: historia, ensayo, reportajes, economía, novela, relatos juveniles e infantiles, poesía, humor, relatos de viajeros sobre Chile, geografía viajera, etc.,etc. La idea es dar una visión renovada de país, de nuestra tradición, y proyectar al mismo tiempo las características de una sociedad que está cambiando sin dejar de ser lo que es, proyectar la idea de unidad en una sociedad plural que aspira a ser “una sociedad de seguridades”. Una biblioteca familiar donde la cultura, la nuestra, nos inste a ser más libres, más solidarios, más tolerantes y responsables”, digo donde nuestras visiones se enriquezcan y nos ayuden a situarnos de mejor manera en América y el mundo, una idea que, lamentablemente la Concertación no hizo suya. Digo iniciar la creación de la Biblioteca del Bicentenario. He aquí una idea, un trabajo fascinante, pues tiene que ver “con el alma de Chile”, que es lo más valioso que tenemos.

Todo esto, dicho con la mejor intención, depende .como muchas cosas, de los jefes, digo cuando nos oyen, dicho a propósito del Primer Mensaje, idea, compromiso, que el presidente Piñera podría impulsar en el campo de la cultura.La lectura de un libro “puede cambiar el destino de una persona. Abrir un horizonte. Dar ideas para el análisis y transformación de una sociedad que busca el progreso y la unidad como la nuestra”. La Biblioteca del Bicentenario, esta es la idea.

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