Sebastián Piñera y Eduardo Frei frente a frente
La elección del próximo domingo definirá quién será el nuevo presidente.Por Germán Gamonal.
Marco Enríquez dice: “No votaré por el candidato de la derecha” y agrega: “tampoco votaré por un ‘líder’ del pasado.” En la Concertación trabajan “comandos paralelos” luego de declaración de Frei. Sea cual fuere el resultado electoral se anuncian cambios de escenario político.
Un discurso de no más de cinco minutos –más bien una declaración– del candidato de la Concertación Eduardo Frei Ruiz Tagle provocó estragos en ese bloque y diversas sorpresas en la opinión pública entre las que destacan el “descabezamiento” de dos de los cuatro partidos del bloque cuando faltaban menos de dos semanas para la decisiva segunda vuelta del día 17 de enero.
Por otra parte, una encuesta de El Mercurio y Opina S.A. realizada en Santiago, Valparaíso y Concepción dio a Sebastián Piñera el 52.9% de los votos y a Eduardo Frei el 46.3% (votos válidamente emitidos). Esa muestra la divulgó el decano en su edición del pasado sábado 10 del presente mes de enero.
Se anunciaba otra encuesta que entregaría en las próximas horas la empresa Mori.
COMIENZA LA DISCORDIA EN EL “FREISMO”
El comando de Frei convocó a la prensa para escuchar una opinión del candidato, que se presentó en su residencia en un salón debidamente preparado, hasta con bandera chilena y de fondo un retrato del ex Presidente.
El postulante dijo a los periodistas al mejor estilo de Frei, esto es peinado, quizás con gel que en los tiempos actuales reemplaza a la antigua gomina, camisa almidonada, corbata de marca. En otras palabras, la prensa vio al Frei de siempre, no al que presentaba algún asesor en los últimos tiempos: algo despeinado y semi farandulero.
Lo esencial fue lo que Frei dijo y sus repercusiones. Leyó una declaración y en síntesis señaló que había notificado a los presidentes de los cuatro partidos de la Concertación que las decisiones de su campaña en la segunda vuelta serían tomadas por el candidato y, esto, se reiteraría en el futuro gobierno.
El mundo periodístico y gran parte de la opinión publica interpretó la declaración de Frei como un llamado a los jefes de los partidos del oficialismo a renunciar a sus cargos y, de esa manera, dar un “gustito” que pedía el derrotado postulante a la presidencia Marco Enríquez, quien logró en la primera vuelta cerca de un millón cuatrocientos mil votos, hoy apetecidos por Frei y Piñera, los rivales de la segunda vuelta del próximo domingo 17.
La declaración de Frei de alejarse del mundo político partidista había sido conocida previamente por los presidentes de los partidos de la Concertación, quienes le dieron su aprobación. Esto es normal en las lides políticas.
A continuación algunos jefes, aparentemente afectados por las palabras de Frei, respondieron a quienes pedían sus renuncias y dijeron que no lo harían. El más fuerte fue el presidente radical, senador José Antonio Gómez, quien a las 48 horas cambió abruptamente y, en soledad, anunció en sus oficinas de calle Bandera que minutos antes había presentado la dimisión a su cargo, debiendo asumir interinamente el diestro diputado Fernando Meza, quien estudió medicina en Cuba y participó activamente en el proceso revolucionario de ese país.
Al renunciar el senador Gómez emplazó a Marco Enríquez a respaldar a Frei. En esto el senador Gómez se equivocó, porque lo que Marco Enríquez quería, al mejor estilo e imitación de Salomé, era la cabeza, pero de Camilo Escalona, quien no se dio ni por aludido.
Posteriormente los periodistas ubicaron al presidente del PPD Pepe Auth –ex José– quien ya había manifestado deseos de renunciar cuando así lo exigió Marco Enríquez. Pepe Auth dijo: “Me demoro dos segundos en renunciar si me lo piden”. Nadie se lo pidió, optando con presentar su dimisión ante los directivos del PPD reunidos de emergencia. Allí se le rechazó. Pasaron otras 24 horas y ahora si renunció debiendo asumir interinamente la jefatura la diputada Adriana Muñoz.
Las miradas de todos y las informaciones periodísticas estuvieron pendientes de la resolución de Camilo Escalona y Juan Carlos Latorre, presidentes respectivamente del Partido Socialista y de la Democracia Cristiana.
Escalona venía siendo “horquillado” por sus adversarios internos, que cada vez se ven más, pero una reunión convocada por la disidencia no pudo tomar acuerdos, sino hasta después de la segunda vuelta, de manera que don Camilo se mantuvo en su cargo y se dirigió a una localidad cercana a Puerto Montt para pasar las fiestas de fin de año y quizás sus penurias políticas.
Allí estaba y fue contactado por el presidente de la DC diputado Juan Carlos Latorre, quien le expresó que no renunciaría por motivo alguno y le dio razones.
En primer lugar “no me corresponde renunciar por las palabras pronunciadas por Frei. Yo me hice responsable de la elección parlamentaria en que la DC tuvo un buen desempeño, eligiendo senadores nuevos en lugares en que a primera vista no teníamos posibilidades. Además la mesa directiva me respalda. Te reitero que no voy a renunciar”.
Fue un diálogo algo más extenso. Don Camilo le dio las razones para coincidir cien por ciento con el líder de la Democracia Cristiana y Latorre para terminar le agregó: “Te puedo señalar que para mi determinación he tomado en cuenta las opiniones de gente decisiva en la DC como el ex presidente Patricio Aylwin. He conversado con el ex presidente de la DC Gutemberg Martínez. Además del ministro del Interior Edmundo Pérez Yoma y las declaraciones del senador electo Patricio Walker, quien me dio un espaldarazo muy positivo al igual que algunos diputados como Jorge Burgos. Por su parte, don Camilo tenía un as bajo la manga: el respaldo que le entregó por teléfono la propia presidenta Bachelet.
LA MAYOR SORPRESA
La mayor sorpresa entre los líderes de la Concertación se produjo cuando cotejaron las expresiones de Eduardo Frei leídas ante la prensa en su residencia.
Allí Frei leyó un documento, que había sido chequeado por los cuatro jefes de la Concertación que le dieron plena aprobación. Después compararon con sus respectivos originales y Frei leyó una frase –la más polémica– que no estaba en el documento primitivo.
Por lo tanto, los jefes de los partidos en nuevos llamados telefónicos comprobaron que lo descubierto por un político muy sagaz, era cierto. Alguien modificó la declaración y produjo un malentendido que aún no se soluciona.
Un personero de la Concertación al que consultamos sobre este hecho se limitó a decir:” Esto es peor que el manejo que hizo Halpern de la campaña”. Y agregó: “En una ocasión nos marginó a los presidentes de los partidos de la fotografía… no fue el caso de tres pasos atrás… en la oportunidad que comento”. Sacó simplemente sin delicadeza a quienes habían proclamado a Frei como candidato presidencial.
Entre tanto, ahora a pocos días de la segunda vuelta se advierte una derecha unida más otros grupos como Chile Primero, que apoya a Sebastián Piñera; y en el otro lado de ese ring político a la postulación de Frei, que busca, anhela y quiere los votos de Marco Enríquez Ominami, quien en su breve campaña planteó una reforma tributaria. Frei ahora hasta designó al economista Eduardo Engel para estudiar esa materia que antes había rechazado. Por su parte, Sebastián Piñera también indicó que si era necesario aprobaría una reforma tributaria, sumándose a la propuesta de Marco.
En otras palabras, los dos candidatos en pugna tienen en su mente las propuestas de Marco Enríquez, porque ahora buscan los votos que en alto número logró el diputado que muchos en su sector llamaban el díscolo y otros simplemente hablaban de “Marquito”.
Ese mismo diputado, que al decir de un alto personaje “daba un salto al vacío”, hoy se ha transformado en el “tercer hombre” y “el gran elector” de la segunda vuelta del próximo día 17.
Frei y Piñera quienes anhelan, buscan, impetran, solicitan y porfían los votos de Marco y hasta recuerdan al personaje de la historia que dijo: ”París bien vale una misa”.
En medio de la confusión casi generalizada, el ex candidato presidencial Marco Enríquez dio un golpe a la cátedra al anunciar que organizará un nuevo partido político amplio y progresista. Se realizó un acto simbólico en el que participaron ex personeros de su campaña, entre ellos “el gran jefe”, Max Marambio. Allí se anunció que comenzaría de inmediato la recolección de firmas para organizar el nuevo partido político, que por ahora no tiene nombre.
OTRAS REPERCUSIONES
En la primera reunión de los jefes políticos del oficialismo –post discurso de Frei– se tomó nota que los representantes de los partidos quedaban fuera del comando del candidato oficialista. Esto produjo una reacción dura, pero al exterior solo se dio cuenta del hecho en sí y se acordó seguir trabajando por el candidato de la Concertación, pero designando un comando paralelo. Esto ocurrió el día miércoles 6 de enero, la llamada Pascua de los Negros, que hoy pasa casi inadvertida.
Mientras tanto, seguía el acoso sobre Marco Enríquez Ominami, quien no aclaraba como proceder en la segunda vuelta, pero señalando que no votaría por Sebastián Piñera, pero tampoco lo haría por “un líder del pasado”.
En esa primera semana de enero hubo otras novedades:
Los presidentes de los partidos de la Concertación en la Sexta Región acordaron dar por concluida a la Concertación y bajo sus firmas hicieron un llamado a fundar un nuevo referente para reemplazar al bloque oficialista. Acotaron que allí deben estar los actuales partidos, pero con dos agregados:
a) El Juntos Podemos
b) Los sectores que respaldaron a Marco Enríquez en la primera vuelta.
El primer comentario a ese hecho político lo dio a conocer el diputado electo y ex presidente del PPD Pepe Auth, quien dijo: “Es preciso reconocer que la Concertación ya no es mayoría y debe ser superada. Pasa por crear un nuevo referente amplio”.
Estos hechos ocurrieron en la anterior semana cuando todos los esfuerzos del mundo concertacionista y de la oposición deberían haber estado en busca de nuevos respaldos, lo que sí hicieron los propios candidatos y sus más cercanos colaboradores.
Frei recibió apoyos individuales que su comando destacó como el de un conocido animador de programas algo faranduleros de TV y que tiene gran popularidad. Frei le visitó en su residencia. Además el candidato oficialista recibió otros apoyos, entre ellos ex candidatos a congresales que fueron derrotados, pero algunos mantienen cierta popularidad.
El gobierno, haciendo lo que ahora llaman “un guiño” a Marco Enríquez y sus partidarios, envió al Congreso iniciativas que estaba exigiendo hace un año ese diputado: nueva ley educacional, estatización de las aguas, inscripción automática en los registros electorales y voto voluntario, creyendo que con esas iniciativas en la hora undécima Marco anunciaría el apoyo a Frei.
Como puede apreciarse la anterior semana fue esencialmente política, pero llena de sorpresas.
Los cercanos al candidato Eduardo Frei se dividen en dos grupos:
a) Sus fieles partidarios que ven con incredulidad las diferencias entre el comando y los jefes de los partidos de la Concertación, y
b) Los nuevos díscolos que siguen trabajando por Frei, pero no se nota mucho, porque más bien analizan qué habrá que realizar después de las elecciones del próximo domingo.
Por su parte, los partidarios de Sebastián Piñera creen que lo ocurrido en los últimos días en la Concertación favorece a ese candidato.
El pasado domingo 10 el candidato Eduardo Frei fue entrevistado por el director del diario La Tercera, señalando que “se ha magnificado muchos de los problemas de mi campaña, pero al otro lado ha habido tantas o más peleas, cuchillazos y disparos que en la Concertación”. Se refirió además a las ausencias en la campaña de Piñera de los principales personeros de la UDI. “¿Quiénes son los presidentes de los partidos de la derecha? Porque el candidato los hizo desaparecer como en un mes”.
Frei y Piñera mantienen sus giras por diversos lugares del país, claro está como decía antes la gente: “visitas al estilo médico”.
Además caló fuerte un artículo de Eugenio Tironi, partidario de Frei quien destacó la postulación de Piñera, “porque se ha impuesto a la UDI” y se muestra con un estilo moderno, ya que incluso no votó como la derecha tradicional en el plebiscito de 1988. El candidato ha declarado muchas veces que votó por el “NO”.
Los próximos días deberían ser de tranquilidad, aunque quizás veamos nuevas sorpresas. Por ahora, solo cabe esperar, “tranquilo y sin nervio” como decía el político venezolano Luis Herrera Campins.
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El candidato de la
El candidato de la concertación a convocado a diversas autoridades para que reafirmen su alicaída candidatura , la cual, no está exenta de descalificaciones , lo que conlleva, que sólo demuestre su desesperación contra su adversario. Es evidente el mal manejo mediático que ha tenido éste , puesto que, sus palabras no tienen una repercusión positiva en la comunidad , teniendo que recurrir a partidos políticos para qué enmarquen una unidad inexistente. El enfoque negativo dado a conocer en éste último periodo suscita hechos irrisorios qué no tienen una dirección clara dejando de manifiesto su carencia en políticas públicas , por lo tanto, no está capacitado para dirigir los destinos de nuestro país, al contrario, la base de sus ideas provienen de una política de antaño que fue ejercida en su gobierno durante seis años y no obtuvo resultados eficaces que trascendieran a lo largo del tiempo.
Es hora de tomar conciencia verbalizando con actitudes concretas las nuevas propuestas que generarán un clima de transparencia y confianza , dos calificativos que han quedado enfrascados durante 20 años en el quehacer de líderes que añoran el poder para continuar usufructuando de la credulidad qué depositaron sus adherentes.