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Compartiendo un Maremoto VII:"Relato Ambientado en Mehuin"

categorias: Cultura - Local

09-08-2009

Queule al igual que Corral fueron prácticamente arrasados por el oleaje del maremoto y los terrenos donde estuviera antiguamente el pueblo, hoy es un humedal donde anidan aves acuáticas.Por Luis Carvajal

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Escrito por Luis Carvajal

Por Luis Carvajal.Queule al igual que Corral fueron prácticamente arrasados por el oleaje del maremoto y los terrenos donde estuviera antiguamente el pueblo, hoy es un humedal donde anidan aves acuáticas.

Entre los pescadores que viven actualmente en Queule hay varios procedentes de Mehuin (que dista solo 5 kilometros), Corral como también de Temuco y Valdivia.

Es asombroso escuchar el relato de don Juan Bustos, por la claridad que imprime al narrar su experiencia sobre el acontecimiento, incluso no se le han olvidado ni el nombre de los botes, que incluye con mucha autoridad en la relación de sus recuerdos.


Juan Bustos Rifo
El maremoto lo viví en Mehuín al otro lado del Río Lingue. Esos eran puros cerros pelados y ahí vivíamos nosotros cuando el mar se llevó la casa.

Frente a donde está un restaurante los buenos amigos, era un islote, nosotros éramos cabros chicos y veníamos saliendo en un bote cargado con papas. Yo agarré a mi hermano, del espinazo lo saqué, y el otro sacó a su hermanito; un viejito que andaba ese no alcanzó a salir, se jue por esas pampas pa' dentro hasta un cerro por ahí, saltaba por encima de los cercos, la brama'era de animales y el viejito en el bote, como ése... un poquito mas grande no más, (muestra una chalupa de unos tres metros y medio). Se salvó el viejito, y nosotros quedamos al otro lado por allá por los cerros anduvimos gueviando esa noche.

Al otro día nos fueron a balsear, un bote que mi tío lo había amarrado en un boldo grande, le hizo una gasa, ese bote después se lo vendió a don Daniel Pichillanca aquí, se llamaba petrel, en ese nos fueron a balsear al otro día.

Cuando salimos, donde esta la población corhabit ahí, era una playa, cómo mirar esta agua, oiga, putas!, cómo estaban las ovejas, las vacas hinchas en la pampa. El finado de mi papá me decía "apúrate hijo, apúrate hijo, no va a venir el mar de nuevo". No, le decía yo, ¡si no sale más esa gueva iñor!. Yo era un pendejo no más, tenía diez años.

Yo tenía un familiar que trabajaba en la empresa Haverbeck. Pa'l maremoto murió, Barrientos acá en Mehuin (lugar distante cinco kilómetros al sur de Queule).

En esos cerros del otro lado del río, al lado de la casa del finado Ricardo Kegger, tenía su casa el viejito finura. Tenía un camión, era el primer camión que llegaba por estos lados, salió caminando el viejito del islote que quedó después del sismo cuando bajó el mar, era un planchón grande de Cancahua donde nosotros nos tendíamos cuando nos bañábamos en el río en los veranos. Eso ahora está todo tapado donde se hundió con el maremoto. Por ahí salió el viejito Pancho Pacheco, "El Finura" le decían.

Uno se salvó a caballo en una casa, iba adentro de la casa y la casa se partió en el islote, y él subió al techo y en el techo se salvó a caballo, sobre el techo salió pa' la orilla, la mar lo echó a la reveza.
Otro cabro Quilapan que está en santiago ahora. Eran nueve hermanos con él, más su mamá eran diez, el que no se alcanzó a subir al bote fue el papá, Maitén se llamaba el bote. Después se fue y ahí es donde le digo yo, frente el restauran Buen Amigo ahí vivía mi tío Chano que está en Amargo, ahí lo pescó la mar y se lo llevó, nosotros mirándolo y lo pescó al bote y lo sacó a la ensenada que está ahí, sin ningún remo con una pura tabla gobernando, milagro de dios, no estaba la muerte de todos. De ahí se allegó el bote al lado del cerro y en el morro ahí se bajaron.

Otro viejo que era amigo pasó en su bote y nos gritaba ¡arranquen! nos decía, agachadito en su bote gobernándolo, llegó hasta el lingue y no se mojó ni los zapatos, nuevecito su bote con remos y todo. Cardenal se llamaba el bote. Después del maremoto pasó a buscar a mi papá y se fueron por la corriente pa' fuera. Hicieron cagarse a la sierra, andaba cerquita el pescado.

Antes del maremoto uno iba ahí por la piedra alta un poco p'allá no mas, la saltaera de pescado, en esas playas ahí las bacalas oscurecian el mar.


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